Carta Abierta...

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...A la Cultura

De mi mayor consideración, Mi nombre es Antonio Moliterni, soy músico, docente de música y actualmente dirijo Tony Moliterni Ensamble. Fui dos veces ganador de la becas de Fundación Antorchas para técnicas contemporáneas de composición y orquestación, ganador del subsidio a la creación artística que otorga la misma institución, como así también del premio de composición para medios electroacústicos del INA-GRM (Institut National de l'audiovisuel-groupe de Recherches Musicales) Maison de Radio France, por lo que realicé la composición de una obra en los estudios de París. Soy compositor investigador asociado ad-honorem del Laboratorio de Investigación y Producción Musical del Centro Cultural Recoleta (L.I.P.M.) e integrante de la Federación Argentina de Música electroacústica (FARME). Además de varias ciudades de Argentina, mis obras tanto de cámara como electroacústicas, fueron estrenadas en Montreal (Canadá), Stanford (USA), París y Bourge (Francia), Salzburg (Austria), Copenhague (Dinamarca), Belfast (Irlanda del Norte), y Ginebra (Suiza).

Como dije, soy director de TONY MOLITERNI ENSAMBLE que nació en 1996 como banda de covers de Frank Zappa llamada originalmente SUL DIVANO, pero los años, el reconocimiento de un segmento fiel y la dedicación de ocho músicos, le dieron paso a composiciones propias que tomaron como base estética lo ecléctico propuesto por Zappa pero sabiendo desplegar y darle autonomía a un estilo singular, exótico y 100% nacional.

En esta oportunidad, me dirijo a Uds. a los efectos de denunciar lo expuesto precedentemente por considerar que atenta a la continuidad de dicha labor artística, en tanto vulnera los canales de difusión de nuestra obra.

Desde sus inicios, el ensamble pudo recorrer diversos escenarios locales a la vez que fue transitando por momentos que significaron, para quienes lo gestaron, un crecimiento personal y profesional, tal como cuando tuvimos el honor de tocar en vivo con Arthur Barrow y Mike Keneally y Steve Vai en el público (todos ex músicos de F. Zappa) o Ricardo Mollo, Gillespy, Andrea Prodan o Juan C. Urquiza entre otros. El trabajo sostenido significó también que desde el 2006 fuéramos llamados a participar de ZAPPANALE por 3 años consecutivos, festival internacional que se realiza anualmente en Alemania y convoca bandas de culto y -junto a ellas- cientos de miles de fanáticos de todo el mundo, aunque de aquí también surge una anécdota frustrante ya que la imposibilidad de afrontar el costo de dicho viaje (la organización solo pagaba el gasto de tres músicos y nosotros debíamos conseguir el dinero para afrontar el gasto total del resto) nos prohibió acceder a lo que significó una oportunidad única ya que nunca mas volvimos a enviar material al extranjero por miedo a que el esfuerzo y tiempo invertidos vuelvan a correr la misma suerte.

Como músico, director e interprete, la ambición y entrega al proyecto descripto y el deseo de transitar el desafío artístico propuesto por parte de todos los miembros del ensamble, fueron la motivación principal más allá de hechos desmoralizantes como los expuestos en el párrafo anterior aunque lo peor, sin saberlo, aun no había llegado.

El 2005 fue -para grupos como SUL DIVANO- una bisagra. Significó un antes y un después en nuestras posibilidades de difusión.

Además de las limitaciones que aún hoy seguimos padeciendo los artistas de circuitos alternativo en los medios por no estar bajo el ala de una discográfica para que sonemos masivamente, sucedió un segundo hecho que nos dejó al borde del precipicio: Cromañón.

Cromañón, resultó letal no solo por las consecuencias de público conocimiento sino también, para los ensambles con perfil no comercial que gozábamos de un circuito cuyos modestos arreglos nos permitían tener continuidad de shows en vivo.

Luego de la masacre, este circuito se desvanece por los elevados costos que implicaba cumplir los estándares de seguridad impuestos, quedando dos únicas alternativas para las presentaciones de bandas en vivo: Reductos con eje en el consumo gastronómico y que, al notar el espacio vacío, deciden adicionan un “mini escenario” y teatros tradicionales, como segunda alternativa.

En los bares con un mini escenario, es habitual que ocho músicos (como posee nuestro ensamble) no quepan y que no dispongan de condiciones mínimas de acústica que garanticen la calidad de sonido además de las exigencias del empresario gastronómico hacia los artistas, que considera al evento como un determinante para que los oyentes contribuyan a maximizar el consumo. Y en la segunda alternativa, los teatros, otras barreras de entrada dan lugar a idénticos resultados.

Los teatros, anfiteatros o espacios como LA TRASTIENDA son lugares donde desembarcan bandas y figuras que disponen de managers, sellos y una sólida campaña de marketing. En ellos se pactan las fechas mediante una cifra elevada para nuestras posibilidades en concepto de "alquiler" mientras la empresa contratada asume la totalidad del riesgo y este es justamente el punto, en tanto proyecto constituido desde un paradigma estético no comercial, no podríamos competir porque transformar deliberadamente un hecho artístico en un hecho mercantilista con fines especulativos es atentar con lo esencial y fundacional de nuestra labor.

¿Porque, entonces, el sistema nos empuja a esto como única alternativa de subsistencia?

¿Porqué, entonces, un ensamble con todos los condimentos esenciales para generar cultura, se debate hoy entre la vida y la muerte? ¿ porqué no encuentra otro refugio mas que la intimidad de sus ensayos sin fechas a corto, mediano o largo plazo posibles de afrontar con los limitados recursos económicos disponibles?

Por eso, solicitamos mediante esta Carta Abierta a la Cultura un espacio cultural que nos incluya. Consideramos que no entrar en el formato requerido por los bares y/o carecer de sello discográfico, no deben ser causales de extinción de proyectos o de artistas que han sacrificado mucho en pos de éste ideal artístico, social y cultural.

Atentamente.

ANTONIO MOLITERNI.